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Mundo Maya

La antigua civilización maya es reconocida en todo el mundo, sobre todo, por la exactitud de sus cálculos matemáticos, conocimientos que han trascendido en el tiempo y que todavía se dejan ver no sólo en la perfección de sus construcciones, sino también en la complejidad de su calendario.

De acuerdo a algunos arqueólogos, esta cultura comenzó a desarrollarse en la región de América Central entre los años 3000 a 2600 a.C., zona en la que grupos nómadas cultivaron maíz para poco a poco convertirse en sedentarios y dar inicio al desarrollo de una gran civilización.

Del año 2000 a.C. al 1546 d.C., aproximadamente, los mayas dieron forma a una civilización cuyos trabajos arquitectónicos son la parte más tangible de nuestro patrimonio: hasta hoy se conservan enormes palacios, murales ricos en detalles, imponentes centros ceremoniales y vestigios de centros urbanos. Cada hallazgo hecho en esta tierra arroja luz sobre la profundidad de los conocimientos científicos y astronómicos de los mayas, y confirma lo que sabíamos de antemano: que esta civilización es grande como pocas.

Los secretos guardados en pirámides y templos, en la profundidad de la selva, en la belleza de las calles y en la calidez de la gente son un verdadero motivo de orgullo para México y los mexicanos. Por eso, como siempre, el mundo maya tiene las puertas abiertas para recibir a todo aquel que quiera dejarse sorprender por el lugar en el que, en 2012, una nueva era comienza.

Los estados de Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán en el sureste mexicano, vieron nacer la grandeza, la sabiduría y el esplendor de esta cultura milenaria y resguardan hasta hoy un patrimonio invaluable al que hay que aproximarse al menos una vez en la vida.

Campeche:

Con algunas de las zonas arqueológicas más hermosas, costa, selvas, cenotes y una fuerte herencia colonial en sus ciudades, este estado, como su capital, parece protegido por una muralla que lo mantiene fuera del paso del tiempo. Fue durante el periodo Clásico que se desarrollaron muchas de las edificaciones que hasta hoy se conservan y que han convertido a Campeche en uno de los destinos más atractivos para descubrir el Mundo Maya.

Calakmul

Este sitio arquitectónico, nombrado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en el año 2002, apenas comienza a revelar sus glorias de antigua ciudad cargada de esplendor. Data del periodo Clásico y, sin embargo, este centro urbano —considerado el más grande de México— está magníficamente preservado, sobre todo los templos que se alzan sobre la densidad de la selva. La Gran Plaza, alrededor de la cual se encuentran cinco complejos arquitectónicos, da cohesión a este antiguo centro político y religioso. La vista, desde la llamada Estructura II, a más de 50 metros de altura, es realmente inigualable.


Ciudad de Campeche

La capital del estado estuvo habitada por la civilización maya desde el año 900 d.C. La fundación de la ciudad, sin embargo, tuvo lugar durante la Conquista de México. La suma del influjo español y la herencia de esta cultura originaria ha tenido aquí un resultado esplendoroso. El pequeño centro, protegido por la célebre muralla, resultado de un largo historial de piratería—, esconde casas bien conservadas, con fachadas que parecieran siempre recién pintadas. No sólo es la única ciudad fortificada del país sino que además su centro fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1999.

Edzná

Esta enorme zona arqueológica, cuyos más antiguos vestigios se remontan al año 400 d.C., tuvo su momento de esplendor alrededor del año 1000 d.C., como un importante centro político y religioso. Lo que más llama la atención en Edzná y que da cuenta de los conocimientos de la cultura maya y de sus implantaciones tecnológicas, es un avanzado sistema de drenaje que ayudaba a drenar el valle durante la época de lluvias y canalizarla de manera que sirviera para irrigar los campos. También destaca el Edificio de Cinco Pisos — ubicado en el complejo conocido como la Gran Acrópolis–, esta edificación protagoniza la celebración de los equinoccios en esta zona, ya que en torno a él muchos viajeros se reúnen para la simbólica ceremonia de renovación.

 

Chiapas:

En este estado sobran los tesoros: desde la herencia prehispánica que preservan las etnias locales hasta la influencia colonial de sus pueblos y ciudades, pasando por una gran diversidad de flora y fauna. Los mayas habitaron este territorio desde alrededor del año 600 d.C., y hoy es posible encontrar vestigios de esta civilización.

Izapa

Muy cerca de la frontera con Guatemala y del volcán Tacaná, en esta antigua ciudad se han descubierto basamentos piramidales, juegos de pelota y plazas, pero lo más sobresaliente es la llamada Estela 5: un monumento monolítico de 1.5 toneladas de peso que, se cree, registra un mito creacional.

Palenque

En medio de la espesura de la selva Palenque, cuyas construcciones principales datan del periodo Clásico, destaca por su juego de pelota y su acueducto, pero sobre todo por sus templos y palacios, que están en buen estado de conservación. El Templo de las Inscripciones es considerado el más importante de toda la zona arqueológica. Debe su nombre a que en su interior se conservan numerosos jeroglíficos que narran la historia de la nobleza de la ciudad. La belleza del sitio, declarado Patrimonio de la Humanidad por la unesco en 1987, crece con el paisaje de fondo y hace que la experiencia de esta visita se convierta en una aventura maravillosa.

 

San Cristóbal de las Casas

Pueblo colonial de espíritu prehispánico que posee una enorme riqueza formada por la suma de culturas. Declarado Pueblo Mágico en 2003, tiene además una rica herencia española que se puede apreciar, en su arquitectura.

 

Quintana Roo:

Antes de los grandes desarrollos turísticos, antes de Can-cún y la Riviera Maya, este estado era simplemente selva y Mar Caribe. Fue uno de los más poblados en el esplendor de la antigua civilización maya, y resguarda hasta hoy nu-merosas zonas arqueológicas de visita imprescindible.

Cobá

Aún en proceso de que la totalidad de su riqueza sea descubierta, esta ciudad —que tuvo su periodo de esplendor alrededor del año 623 d.C.— encierra una belleza sorprendente. El complejo destaca por su estética asombrosa, así como sus antiguos caminos que, aunados a la ubicación estratégica entre lagos, propiciaron que Cobá se convirtiera también en un importante centro comercial. Las pirámides e inscripciones que ahí se conservan aún guardan muchos secretos en espera de ser revelados.

El Cedral

Pequeña comunidad, ubicada en Cozumel, que fascina por sus fantásticos cenotes y por la gran diversidad de flora y fauna. Su impresionante zona arqueológica, del periodo Clásico, se suma a las más de 20 que se conservan en esta isla.

Tulum

Ciudad amurallada y puerto comercial, fue un importante centro de observación astronómica, y aún hoy es un escenario privilegiado para la contemplación de las estrellas o la celebración de equinoccios y solsticios. De su imponente zona arquitectónica, destacan el edificio conocido como El Castillo, construcción que funcionaba como un faro, y el Templo del Dios Descendente, deidad que puede verse aquí en diversas inscripciones.

 

Tabasco:

En este territorio se asentó la antigua civilización maya y de su paso por Tabasco dan testimonio todavía las diversas zonas arqueológicas que aquí se conservan. Éste es un destino que promete asombrar a quienes aman la naturaleza con todos sus sentidos.

Comalcalco

El más importante vestigio de la cultura maya en esta gran necrópolis, cuya construcción comenzó alrededor del año 700 d.C., es una enorme pirámide, conocida como el Templo I. También destaca La Gran Acrópolis, que da muestra de las diferentes etapas en que la ciudad fue edificada y utilizada como centro ceremonial y funerario. A diferencia de otras zonas arqueológicas de la región, las edificaciones que aquí se conservan no son de piedra, sino de ladrillos de barro.

Monumento 6 del tortuguero, Villahermosa

En este sitio se encontró la inscripción que registra la finalización del periodo de 5,125 años establecido en el calendario de la cuenta larga (el décimo tercer baktun) con el que los mayas medían el tiempo con una precisión asombrosa. La finalización de este ciclo coincide con el día 21 de diciembre de 2012 de nuestro calendario. Más allá de este fenómeno, pocos lugares tan interesantes como éste para asombrarse ante el pensamiento matemático maya.

Pomoná

Esta ciudad ceremonial del periodo Clásico, impacta sobre todo, por sus distintas técnicas de construcción: ladrillo, roca caliza, etc. Los vestigios arqueológicos, espléndidamente enmarcados por fauna y flora abundantes, resultan interesantes para estudiar y comprender las claves de una cultura tan compleja como la maya. Aún falta por descubrir gran parte de la historia de este complejo, pero el Museo de Sitio, que conserva algunas piezas encontradas aquí, aporta claves para su comprensión.

Villahermosa

La capital del estado de Tabasco conjunta una rica vida cultural con moderna infraestructura turística. El museo Carlos Pellicer Cámara es uno de los más importantes de la ciudad, pues conserva numerosas piezas provenientes de las zonas arqueológicas mayas de los alrededores. Otro sitio imprescindible es el Parque Tomás Garrido Canabal, cuya arquitec-tura da cuenta del carácter mestizo de la ciudad.

 

Yucatán:

Este estado fue el escenario del esplendor de la antigua civilización maya. Durante el periodo Posclásico, se construyeron las ciudades más impresionantes y poderosas. Por eso no resulta extraño que se encuentren vestigios de esta cultura en zonas arqueológicas tan impresionantes como Chichén Itzá.

Chichén Itzá

Hoy es una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno, pero lo cierto es que en México hace mucho que sabemos que pocos atractivos turísticos pueden competir con esta majestuosa ciudad maya que fue nombrada, también, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988. Fundado en el año 525 d.C., este complejo destaca sobre todo por su edificio principal, el Templo de Kukulcán. Esta pirámide ofrece uno de los más impactantes espectáculos durante los equinoccios, cuando un espectro de luces y sombras hace que la serpiente emplumada descienda por los nueve niveles de la pirámide. Este fenómeno resalta la enorme capacidad de observación de la astronomía por parte de los mayas y la facultad inigualable de plasmarla en la arquitectura.

Izamal

Lo más impresionante de la llamada Ciudad Amarilla es el enorme Convento de Nuestra Señora de Izamal, desde donde puede apreciarse una serie de montañas que en realidad no son otra cosa que pirámides mayas que circundan al pueblo. Los mayas se asentaron aquí alrededor del año 550 d.C. y, aunque la ciudad se vería ocupada por españoles en la época de la Conquista, no perdió del todo su carácter de pueblo originario.

Uxmal

Tan impactante como Chichén Itzá, y de igual relevancia para la civilización maya, esta antiquísima zona arqueológica fuen un importante centro religioso y político de la antigüedad. El grado de conservación de las construcciones y la exuberante naturaleza que las rodea convierten a ésta en una de las ciudades mayas más visitadas y llamativas en la actualidad.

 

Equinoccios y solsticios

Para los mayas, los cambios de estación eran ocasiones importantes. El equinoccio de primavera marcaba el inicio del ciclo de preparación de la tierra para el cultivo, de modo que estuviera a tiempo cuando Chaac, el dios de la lluvia, empezara a regalar las primeras gotas de agua para germinar las semillas de maíz; mientras que el equinoccio de otoño, indicaba el período en que los frutos estaban maduros y próximos a recolectarse. Los mayas otorgaban a estos fenómenos una relación de culto, y así lo manifestaron en sus construcciones. El caso más destacable es el del Templo de Kukulcán, en Chichén Itzá, por el que la serpiente emplumada desciende en el momento del cambio de estación. A la fecha, muchos viajeros se dan cita en las zonas arqueológicas mayas para hacer una ceremonia simbólica de renovación y carga de energía. Los equinoccios se celebran del 20 al 21 de marzo y del 22 al 23 de septiembre. Los solsticios se celebran el 22 de junio y el 22 de diciembre.